jueves, 29 de enero de 2009

ABUELOS

Abuelos

En estos últimos días he escuchado hablar sobre los ancianos de nuestro país, que están abandonados. Creo que no es solo en México, creo que en todo el mundo, hay este desapego a la persona que te cuido, y mantuvo mientras lo necesitabas.

Es tan triste ver como la sociedad va segregando cada vez más a nuestros ancianos. Ahora nos encontramos en la era de lo desechable, me sirve lo uso, no me sirve lo deshecho. Así es como tratamos a nuestros viejos; me sirves, aun me das dinero, mientras no me estorbes bienvenido, pero en cuanto comienzan a dar lata, si bien les va, entran a un buen asilo, si no, los mandan a la calle, o bien, están en un rincón de su casa sin importar si existen o no.

Yo me pregunto, como puede alguien abandonar a su ser querido, el que le dio la vida, lo alimento, lo educo, por muchos años; solo porque ya no sirven o porque te estorban. Cuantas familias modernas vemos en las cuales, dicen, mejor los mando a un asilo, porque no tengo tiempo de atenderle, claro como si los abuelos o padres de uno no se hayan limitado en hacer muchas cosas que querían por estar con sus hijos.

Los mismos ancianos, al sentirse no necesitados se aíslan, se sienten como el mueble en la casa que cuando lo van a necesitar se acuerdan de él.

No nos damos cuenta que nuestros ancianos, tienen tantas experiencias, tantas cosas buenas que enseñarnos, ellos ya vivieron y pasaron por lo que uno ha pasado, pero cuando ellos comienzan a platicarnos solo acertamos a decirles “ya estas viejo, no sabe de lo que hablas”.

Yo me enorgullezco de mis viejitos, los escucho y aprendo de ellos. Para mí es un orgullo, cumplir años, no oculto mi edad y la digo sin tapujos y con mucho gusto cuando me preguntan. Caray, entre más viejo uno, más sabio se vuelve, mas sabiduría de la vida tiene uno.

Ojalá en verdad las personas dejen de ver a sus ancianos como muebles y se dé cuenta de la riqueza que es tener uno en casa.

Cuiden a sus viejos, a sus ancianos a sus abuelos. Son la riqueza de sabiduría de nuestro entrono. Trátalos como a ti te gustaría que te trataran cuando estés de esa edad, a fin que si algún día llegaras a ser viejo, porque si no, como dice mi madre. “La única manera de no llegar a viejo es morir joven” Yo prefiero llegar a vieja.

1 comentario:

Natalia Alabel dijo...

La familia esquimal vivía una vida muy dura. Cuando llegaba un nuevo miembro a la familia, un bebé, alguno de los ancianos se retiraba a la soledad de las llanuras nevadas, para esperar ser devorado por el Gran Oso Blanco. De esta forma, cuando su familia cazara al animal, al comer su carne estarían incorporando el espíritu del anciano nuevamente.
Esta sociedad hubo de adaptar sus creencias al medio en que vivían. La familia debía subsistir con pocos medios, y no podían mantener a más de un miembro sin capacidad de producción. Era el bebé, o el anciano.
No sé si pega del todo con lo que estás contando, pero recordé esto.

Saludos